Escenas
1.Dos mujeres en una esquina de un barrio residencial de Palmira se miran. Están al pie de un minimercado. Hay mesas arrumadas es una esquina (ya no se pueden usar por la pandemia y las tienen ahí haciendo nada hasta que algo pase o, peor, hasta nuevo aviso). Ambas están de pie, a medio camino entre el andén y la entrada del mercadito, donde una mujer atiende una caja electrica.
Están paradas justo detrás de una banda amarilla adherida al suelo. si se sube la mirada, se encuentra un poste dispensador de gel antibacterial... Espero que sea gel antibacterial y no algún alcohol adulterado. El otro día, mi madre me contó una noticia que leyó en el periódico. Mi madre a veces parece sacada de una película de Almodóvar... "Muerte de 24 personas en Bogotá responde a metanol, dice Medicina Legal". La venta de alcoholes ha aumentado y con eso aumentan las posibilidades de filtrar alcoholes chimbísimos en el mercado... Venta de alcohol adulterado. ahora se entiende por qué la mayor parte de esas 24 personas eran habitantes de la calle o personas con antecedentes de alcoholismo.
Al pie del poste de desinfección, una de las mujeres remueve una mochila mientras la otra, frente a ella, conversa enérgicamente de alguna cosa. No alcanzo a oír lo que dicen, y sus bocas están cubiertas por tapabocas de tela. Yo no traje el mío.
2.Juan acaba de llegar a la esquina del minimercado. Llega en su moto automática roja. Apaga y al bajarse, infla su pecho como queriendo dar la impresión de ser más grande de lo que es.
Lleva una pantaloneta, tenis, y una camisa que forra su barriga. Para su edad, más o menos 31 años, la barriga indica descuido en ciertos hábitos. Sin embargo, Juan no tiene aspecto desagradable. No hasta ahora.
Sin la cortina que el casco le monta sobre la vista, Juan logra ver mejor a la pareja de mujeres que espera su turno para entrar y comprar golosinas. El tapabocas de Juan cubre más de la mitad de la expresión de su rostro, pero no logra ocultar la sorpresa al darse cuenta de que ellas son pareja.
Para este momento, la más joven de ellas ha sacado un jaboncito en barra de la mochila y una botella plástica con agua. Su compañera le extiende las manos y ella se las enjuaga mientras le sonríe a los ojos. Una escena entre bíblica y distópica que hace que los ojos de Juan, atarugados detrás del tapabocas y más allá de su papada casi que se desorbiten.
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