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Las palabras y las cosas: mudarse en pandemia

Si quedara a la deriva en un naufragio, en una simple balsa, soportando una enorme tormenta en el mar, cerraría mis ojos, agarraría fuerte mi pecho y respiraría mientras les digo a mis dioses que aún no es el fin del Tiempo: "tengo una cama, y mi cama de la infancia, tengo una cómoda, libros, mi biblioteca". Y quizá repetiría en un murmullo cual letanía: "cama, cómoda, libros, biblioteca, adornos, un gato, mis cuadros"... y así hasta pasar la tormenta y ver brillar la luz del sol. Sonrío. Hace meses no me trasteaba. Nunca hice un trasteo en una pandemia. En medio de epidemias sí, quizá todas mis mudanzas anteriores fueron en medio de la gran pandemia de estupidez. De eso no hay duda. Esta vez encontré cajas en un estanco que frecuento desde marzo, cuando todo esto empezó. A veces, rara vez cuando salgo, paso por ahí y compro cervezas con G., ahí también recargo el encendedor. En ese estanco no venden peche y lo atiende un man guapo, pero de esos que tienen cara de c...

Escenas

1.Dos mujeres en una esquina de un barrio residencial de Palmira se miran. Están al pie de un minimercado. Hay mesas arrumadas es una esquina (ya no se pueden usar por la pandemia y las tienen ahí haciendo nada hasta que algo pase o, peor, hasta nuevo aviso ). Ambas están de pie, a medio camino entre el andén y la entrada del mercadito, donde una mujer atiende una caja electrica. Están paradas justo detrás de una banda amarilla adherida al suelo. si se sube la mirada, se encuentra un poste dispensador de gel antibacterial... Espero que sea gel antibacterial y no algún alcohol adulterado. El otro día, mi madre me contó una noticia que leyó en el periódico. Mi madre a veces parece sacada de una película de Almodóvar... "Muerte de 24 personas en Bogotá responde a metanol, dice Medicina Legal". La venta de alcoholes ha aumentado y con eso aumentan las posibilidades de filtrar alcoholes chimbísimos en el mercado... Venta de alcohol adulterado. ahora se entiende por qué la mayor pa...

Julio 24 de 2020

La vida no se detuvo. Ni se me terminó el Tiempo. Aún estoy aquí. Vivo. La gente querida late en mí, y el significado de mis ancestros se transforma. Igual que ayer, igual que antes de la pandemia y del confinamiento. Son cuatro meses y medio ya. Me sorprende una vez más lo fuerte que puedo ser, lo fuerte que una es. Miro hacia atrás y me digo que no lo hemos hecho tan mal, y que es posible que mucho se pueda seguir haciendo, confiar en que se hará bien... He sabido echar mano de recursos que ofrece este momento: teletrabajo y tecnologías para conectarme con otra tanta gente que es significativa, gente aliada. Aliadas y aliades... esto se parece a una guerra. Parecer ... ¿Cómo tratará la historia a este tiempo de pandemia? Cuáles serán los conceptos de la historiografía del siglo XXI.. Sin duda habrá que hablar de guerra, de guerras, en plural. Parece que la vida sigue y que se puede seguir viviendo. La luz "cian" palpitante de mi celular me indica que de hecho se sigue vivie...

20/05 He vuelto al mar

Cierro los ojos. ¿Qué hay allá afuera? ¿Por qué de repente pienso más en el mundo de "afuera" con sus motos, su gris asfalto, policías, calles y carreras, ubicaciones, palomas, faroles y cielos? No quiero decir nada de mí misma. No quiero existir en este mundo interior tan fuerte, como un callo, como la pequeña protuberancia de piel gruesa en mi dedo índice. "No tarda en salirte callo, dijo G." Yo no le creí, pues no me vi insistiendo en las cuerdas de la guitarra. Pero ella tenía razón. Tres o cuatro días de insistencia y se fue formando un pequeño callo. La rueda de la resistencia, la rudeza y la tenacidad de la piel. La música. Algunos tatuadores ya empezaron a abrir sus locales y  agendas de citas allá afuera. A F U E R A Afuera están las vías, las carreteras, la salida al mar. El mar al que entro por un puerto que tiene un muelle antiguo, recubierto en rústica madera. Blanco y azul, en lo que para mí es el corazón de lo poco que conozco de Buenaventura. U...

13/05 Los nervios son una buena señal de que algo nos importa

G. me dijo esa frase por celular. Estábamos hablado de los nervios que sentíamos de vernos el día viernes. Los viernes puedo salir, junto a otros cientos de personas que también tienen una cédula terminada en 8 o en 9. Cuando la alcaldía publicó esa decisión, pensé que debía ser una macabra broma del destino. Tengo permitido salir los viernes, pero ya no sé qué es un viernes afuera. El viernes era uno de mis días preferidos de la semana. Cuando terminé el pregrado me inscribí en un par de diplomados. Las clases eran los viernes en la noche y los sábados por la mañana. Los viernes después de clase salía del edificio de Humanidades y pasaba por la plazoleta de banderas, llena de gente, música, ruido, tablas de skate, humo y alcohol. Buscaba rostros conocidos entre la multitud, alguien con quien compartir una poker y decidir un plan. Durante un buen tiempo N. fue ese alguien. Salíamos de Meléndez rumbo a la quinta, queríamos salsa, aunque no siempre estuviéramos de ánimo para bailar. ...

11/05 La cuarentena no es un periódico de ayer

Por las calles más vacías que de costumbre, el viento hace rodar una página de periódico donde se lee que la cuarentena va hasta el 11 de mayo. Es vieja. Antes de esa noticia, la cuarentena terminaba el 27 de abril. Me acuerdo porque ese día cumple años mi hermana. Pero poco antes del 27, el gobierno nacional de la república de Colombia anunció que la extendería.  Confieso que me alegré. Como la mayor parte de intelectuales, académicos y personas sanas que conozco. Nos alegramos porque al percibir la expansión de la pandemia por el globo, advertimos la necesidad de tomar medidas y actuar rápidamente. El aislamiento desde el 18 de marzo, dos semanas después de la aparición del primer caso en Colombia, indicaba que estaba siendo efectivo, aunque no tanto como debería porque el gobierno no estaba agilizando unas mínimas garantías para que los trabajadores pudieran quedarse en casa y subsistir.  A las dos semanas empezaron las revueltas de hambre, y los trapos rojos en las vent...

10/05 Domingo - El diario de la escafandra

Estoy acostumbrada a escribir en cuadernos, usualmente de papel marrón y sin patrón de líneas. Ese papel se llama propalcote "natural", porque no pasa por proceso de blanqueo como el papel bond, el que uso para la impresora. Manipulo papel, todo el día, todos los días. En consecuencia, mis huellas dactilares tienden a desaparecer. Algo curioso de los diarios escritos en cuadernos es que no exigen un título. Uno simplemente se arroja a escribir, si mucho bajo fechas. Pero para escribir en un blog, me exigen un título. No solo de cada entrada, sino del blog. El cuaderno no sugería tal tarea, y a mí tampoco se me ocurrió titular un diario. "Diarios", si mucho. Pero qué simpleza para un blog... Entonces vino a mi cabeza la imagen de una escafandra. No es casual. Escribo en medio del confinamiento por el virus del SARS-CoV-2, que ocasiona una rara enfermedad conocida como la Covid-19 y que migró desde China hasta varios países del mundo entero. Colombia, el país don...