Julio 24 de 2020

La vida no se detuvo.
Ni se me terminó el Tiempo.
Aún estoy aquí.
Vivo.

La gente querida late en mí, y el significado de mis ancestros se transforma. Igual que ayer, igual que antes de la pandemia y del confinamiento.
Son cuatro meses y medio ya.

Me sorprende una vez más lo fuerte que puedo ser, lo fuerte que una es. Miro hacia atrás y me digo que no lo hemos hecho tan mal, y que es posible que mucho se pueda seguir haciendo, confiar en que se hará bien...

He sabido echar mano de recursos que ofrece este momento: teletrabajo y tecnologías para conectarme con otra tanta gente que es significativa, gente aliada. Aliadas y aliades... esto se parece a una guerra. Parecer... ¿Cómo tratará la historia a este tiempo de pandemia? Cuáles serán los conceptos de la historiografía del siglo XXI.. Sin duda habrá que hablar de guerra, de guerras, en plural.

Parece que la vida sigue y que se puede seguir viviendo. La luz "cian" palpitante de mi celular me indica que de hecho se sigue viviendo. Que los demás viven. ¡Qué alegría, qué gratitud!

Y claro, el alboroto de las calles también me lo recuerda. La gente intenta sobrevivir, "de más", en tiempos en que debería haber un confinamiento masivo para contener al virus...
Pero, pues, ni el VIH nos detuvo de los intentos por sobrevivir, vivir y reproducirnos... dejar descendencia. Ni nos impidió el poliamor, las relaciones abiertas, el auge de los juguetes sexuales, el chemsex... etc. Claro que, con el VIH, al menos, la forma de transmisión requiere de una gran proximidad con los individuos contagiados... Con el nuevo coronavirus basta con 2 metros de distancia.

Le tenemos miedo, esa es la verdad. Le tenemos miedo a enfermar, a morir, a sentir dolor, culpa, arrepentimiento. Le tenemos miedo a ser castigados.

* * * 
Sin poder encontrar un título para esta entrada, decidí poner a fecha. Si bien, hace más de un mes no escribía nada en este blog. Al ver la fecha, recordé el "día sin tiempo" del calendario maya. Es mañana. Mañana, día sin tiempo...
Recuerdo que, me contaban mis conocides conocedores del calendario que el 25 de julio se ha de guardar un reposo ideal para la meditación y la conexión con las ondas cósmicas del sol y la luna, de los símbolos "kines". En ese día, se transita una órbita especial. 




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